9 de septiembre de 2012

Cuentos de verano: Instantes


Instantes
Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida,
posiblemente no diría todo lo que pienso,
pero, en definitiva, pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen,
sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más,
entendiendo que por cada minuto que cerramos los ojos,
perdemos 60 segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen,
despertaría cuando los demás duermen,
escucharía cuando los demás hablan,
y ¡como disfrutaría de un buen helado de chocolate!.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
vestiría sencillo,
me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón,
escribiría mi odio sobre el hielo y esperaría a que saliera el Sol
pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas, un poema de Benedetti,
y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la Luna.
Regaría con mis lágrimas las rosas,
para sentir el dolor de sus espinas
y el encarnado beso de sus pétalos...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...
no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que la quiero
convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos
y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar
que dejan de enamorarse cuando envejecen
sin saber que envejecen ¡cuando dejan de enamorarse!.
A un niño le daría alas,
pero le dejaría que él, solo, aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez,
sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres...
he aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña,
sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño,
por vez primera el dedo de su padre,
lo tiene atrapado para siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho de mirar a otro hacia abajo,
Cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes,
Pero realmente de mucho no habrán de servir,
Porque cuando me guarden dentro de esa maleta,
infelizmente me estaré muriendo.

 

de Gabriel García Márquez

2 comentarios:

  1. La pena es que muchas veces nos damos cuenta de muchas cosas cuando es tarde, el reloj cronológico se debería de invertir cada vez que quisiéramos pero es evidente que no somos dueños de su destino y que éste nos elige cuando quiere. Lo importante es que los actos que hagamos en vida nos llenen de felicidad y a los que nos rodean, tiempos difíciles para muchos pero batalla que hay que ganar día a día.
    Un abrazo José Manuel.

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  2. Un abrazo Nuria... Lo importante es AHORA, no sabemos si habrá un mañana. Sentirse bien con uno mismo AHORA, intentar hacer feliz a los que viajan contigo en el viaje de la vida AHORA... VIVIR ahora.

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