15 de febrero de 2013

Mis "cuentos" de invierno... como la vida misma.

Emociones: preguntas y respuestas
Somos emociones y son nuestros estados emocionales los que conforman nuestra forma de ser, nuestra forma de estar y nuestra forma de actuar... sea cual sea nuestro cometido, sea cual sea nuestro sitio, sea cual sea nuestra vida. Intentamos, y casi siempre sin éxito, dar respuestas a preguntas vitales para nuestro “mejor estar” y nos empecinamos en hacer de nuestro "mundo" y de nuestra "vida", una vida mejor para vivir. En ese proceso de aprendizaje infructuoso podríamos buscar: 
1. Saber más de uno mismo, de los otros y del entorno (el verdadero conocimiento). 
2. Poder hacer algo que en otros tiempos no conseguiríamos hacer (la actitud). 
3. Adquirir una nueva habilidad o destreza (aptitud). 
4. Dejar de ser la persona o individuo que uno era (el cambio).
Así y sólo así podremos dar repuesta a nuestras preguntas... pero ¿estamos seguros que necesitamos las respuestas? ¿Y si sólo necesitáramos las preguntas? Y si en lugar de buscar respuestas intentásemos saber más de nosotros mismos... esforzarnos en hacer algo que antes nos fuera imposible... aprender cosas nuevas... y dejar de ser aquello que no nos gustaba ser... ¿No serían esas las respuestas a todas nuestras preguntas?

Sueños de estrellas
...Dormí para soñar y pensé en soñar nuevos sueños. Sueños de bosques encantados, de hadas y de pequeños encantadores seres. Sueños de futuro y de presentes inciertos. Sueños compartidos y sueños en soledad. Busqué mi estrella en las noches sin luna..., en esas oscuras noches estrelladas..., en las únicas noches en las que ves las estrellas fugaces, en las únicas noches en las que puedes pedir un deseo, en las únicas noches en las que tus sueños... se hacen realidad. 

El recuerdo y el olvido
¿A dónde vas? Le preguntó el “recuerdo” al “olvido”… pero claro no obtuvo respuesta. No porque sea sordo, sino porque no le interesa. El “olvido” nunca sabe dónde va, ni de dónde viene. Es más… por no ser, ni es. Sin embargo el “recuerdo” siempre intenta saber el por qué de las cosas. Es preguntón hasta el no va más. ¿Y le sirve de algo?... en absoluto, porque a veces, las respuestas son más dolorosas que las dudas… Y las dudas, dudas son… sólo son dudas. No te conformes con el olvido del recuerdo, ni con el recuerdo del olvido. Ni recuerdo, ni olvido. Porque yo olvido que he olvidado… que recordar me duele.

La Tristeza y la Alegría
Si algún día recibes una invitación de la tristeza... llamando a tu puerta, dile que ya tienes compromiso con la Alegría. No la ofusques porque es muy cabezona, tan sólo acompáñala hasta que se pierda en el horizonte, hasta que desaparezca en el tiempo... y sobre todo hazlo aun cuando Alegría todavía no haya llegado. Eso si deja las ventanas abiertas para cuando llegue; Alegría no es de golpear las puertas es de entrar volando por las ventanas... como la brisa, como los rayos del sol, como la luz de luna..., y no la encierres, no la pongas cadenas... no le gusta. Si Alegría no es libre de hacer lo que quiera... volverá la Tristeza. Ah! ni se te ocurra ir a buscar a Alegría, nunca la encontrarás... ella te encontrará a tí, tan sólo deja abierta una ventana, por pequeña que sea.

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