13 de septiembre de 2013

Cuentos de mi vida: "Sonríele a la vida"

  No creas que no... no creas que no. Gritaba y gritaba como un lobo enardecido por la angustia de no saber de tan futuro incierto.
¡Que no! ¿qué? Escucho decir tras de sí.
¡Uf! qué locura de día. Sin haberlo buscado lo encontré. Que desesperación más grande.
Si ya lo decía yo… que no va a poder ser, que te estás equivocando, que por ahí no, que no se puede esperar más allá de lo que uno puede esperar.
Y dale con la burra al trigo, si es que no se puede ser más terco, más inútil, más booobo.
Que esto no me gusta, que ese no me gusta, que los de allí patatín, que los de acá patatán, que si tu prima la del pueblo, que si la amiga de tu amiga…
Punto y final.
Piensa por un momento en los de tu alrededor…
Piensa…, anda…, desconecta y piensa… tic, tac, tic, tac, tic, tac.
Cuánta zozobra nos rodea. (Bonita palabra “zozobra”).
Cuánto egoísmo, cuánta cobardía, cuánta “sinrazón”.
Cambia… si cambia… ¡eh tú! ¡CAMBIA!
Sonríele a la vida, sonríele a la vida… tú, sí, tú. Sonríele a la vida.
Si quieres ser de los míos sonríele a la vida.
Haz un pequeño esfuerzo. Tú puedes. Eres una persona mágica, llena de energía, de fuerza interior. Si tú. Qué si. Que tu también.
Deja de escuchar a esos “otros” y mira como sonríes. Ese es el pequeño esfuerzo que me gustaría que te pidieras.
Sonríele a la vida…
Bueno, si no puedes ya sonreiré yo por ti. ¿Por qué? Porque quiero seguir estando a tu lado. Y se que un día… tú también sonreirás.


Sonríele a la vida... puede que así, ella... te sonría a ti

Por José Manuel Párraga (de "cuentos de mi vida")

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